250309

Y cuando se dio la vuelta para comprobar quien había agarrado su brazo, vio es cara.
Aquella cara que le había hecho pasar noches interminables en vela, y que a la vez, se había quedado en sus brazos tantas otras.
Vio una lagrima asomando por su mejilla.Y mientras acercaba su mano todavía con aquel anillo que lo había significado todo poco a poco desaparecía el resto del mundo, solo estaban de nuevo ellos dos, en aquella calle llena de charcos y con esa molesta lluvia que ahora ya pasaba inadvertida.
Porque como nunca debería haber dejado de ser, aquello que había nacido para no separarse, volvió a estar unido.
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